martes, 6 de diciembre de 2011

YA SOY MARATONIANO (César Leboso Ferreiro)


Como todo tiene un porqué, correr un Maratón también. Todo comenzó cuando haciendo la andaina del Miño me vi ya en la bajada del Puente Romano y viendo desde ahí la meta me di cuenta de que me estaban esperando mi mujer, mi cuñada y mi mejor amiga, pero un poquito más adelante estaba él con un paraguas bajo el agua y me gritó “vamos César, Campeón”. En ese preciso instante me di cuenta que a pesar de su enfermedad él había hecho el esfuerzo más grande que se podía hacer, ya que tres meses después falleció no pudiendo superar esa enfermedad. Por esto decidí correr un Maratón porque si él podía hacer ese esfuerzo estando enfermo, yo podía correr todo lo que se me pusiese por delante, además de los muchos ánimos que me daba para que corriese. Él era mi amigo y gran corredor Benito.

Después de mucho entrenar bajo la lluvia y, en otras ocasiones, con un sol abrasador, además de que algunos me llamaban loco porque creían que era una hazaña demasiado difícil para mí, fueron pasando los días hasta que dos meses antes del Maratón de San Sebastián un amigo llamado Juan me hablo de los Esprintes Ourense, gente espectacular a la cual decido unirme y los cuales consiguen darme más moral para poder correr ese Maratón.
Y cuando menos te descuidas ya llega el momento de ese reto que te has marcado. Así que salimos a las 7 de la mañana mi mujer Tita y yo, teniendo todo el camino unas ganas impresionantes de llegar.
Al llegar al hotel en San Sebastián a eso de las 2 de la tarde comimos y decidimos descansar, pero la ansiedad por saber que ya no queda nada por intentar cumplir ese reto no te lo permite demasiado, así que decidimos darnos una vuelta por San Sebastián que al final fueron 8 kilómetros de paseo, ni más ni menos.
Después de ese largo paseo, cenamos, cafecito y ¡venga! para la habitación a subir todas las fotos que había sacado al Facebook. Llegado el momento de dormir, sólo pensaba en si esa almohada sería cómoda o tendría el cuello destrozado para el día siguiente y entre unas cosas y otras al final me quedé dormido. Aunque a las 5.30 de la mañana me desperté y me di cuenta de que no me dolía nada pero que era tempranísimo, intente dormir un poco más y a las 7.30 me levanté.
Una vez levantado, toca el ritual de vestirse, como los toreros para la faena, con la camiseta de los Esprintes y mi camiseta especial que llevo siempre debajo. Ya vestido con todo el equipo a la salida, un par de fotos y una carrerita de calentamiento, que ya me iba a llegar toda la carrera para calentar.
Ya estaba en la salida, le di un beso a mi mujer, ella me saco una foto y de repente el disparo y venga a correr, empezaba a intentar cumplir el reto que me había marcado.


Llegado al kilómetro 1 yo pienso “Sólo quedan 41”, me encuentro bien y cojo mi ritmo rápido y mi primera meta me la pongo en el kilómetro 14 ya que, como había hablado con Felipe, me lo planteé para hacerlo como 14 + 14 + 14. Con lo cual, al llegar al kilómetro 14 pensé que ya sólo quedaban dos partes de mi carrera. En este preciso momento pasé por delante del hotel y salude a Tita que me disparaba fotos desde la ventana.
Llegando a mi segunda parte de la carrera, el kilómetro 28, en unos de los giros veo a Begoña y a Juan que me llevaban una ventaja considerable pero yo decido seguir a mi ritmo y no correr más por pillarlos. Otra vez vuelvo a pasar por delante del hotel y allí seguía mi mujer tapada con una chaqueta en la ventana sacándome fotos a pesar del frío que hacía.
Todos me decían que el famoso muro y el señor del mazo estaban en los 30 kilómetros, la verdad es que no vi el cartel de los 30 kilómetros porque cuando pensé esto ya estaba en el 32, así que no habiendo visto el muro ni al señor del mazo ya me temía que pudiesen estar en cualquier esquina. Y pensando en esto al final llegue al 35. Dudé en coger el gel que me ofrecían pero pensé que daño no me iba a hacer y, efectivamente, tres kilómetros más allá me di cuenta de que me había ayudado.
Ya casi había llegado al final. Curva a la izquierda y veo una camiseta de los Esprintes delante de mí. Era más o menos el kilómetro 40 en el que ya se veía el Estadio de Anoeta, era mi compañero Juan. Le toqué en un costado y le dije “vamos tío, vamos”. Giro a la derecha y sólo falta la vuelta exterior al Estadio y... ¡vaya hombre! tenía que aparecer el tío del mazo en el kilómetro 41. Así que sólo faltaba 1 kilómetro y tenía que llegar como fuera así que me cargue al señor del mazo a las espaldas y ¡ala! a seguir corriendo y entrar en el Estadio.
A la entrada en el Estadio te encuentras una pequeña bajada y pisas la pista de atletismo, no sé qué pensarían en ese momento los demás pero a mí sólo se me paso por la cabeza “qué blandita”, creeréis que esto es una locura pero los corredores que yo llevaba detrás decidieron en ese mismo momento quedar para la tarde mientras seguían corriendo.
En la recta de meta, miré el tiempo y vi que era un tiempo muy bueno para mí, así que decidí celebrarlo buscando con la mirada a mi mujer y haciendo el gesto que hacía mi hijo, cuando era pequeño, y marcaba un gol en el hockey. Y brazos arriba lo había conseguido.



Una vez pasada una semana de cumplir mi reto, quiero hacer una especial mención y agradecimiento:

A Tita, mi mujer, que me aguanto y me dio de comer cosas perfectas para poder correr y que siempre creyó que lo iba a conseguir.

A mi hija María por sentirse tan orgullosa de mí.

A mi hijo Pablo.

A mi amiga Patricia y a su familia por animarme tanto, entre los que incluyo a Miguel.

Y a todos mis amigos los Esprintes, especialmente a Juan y su compañera de carreras Begoña por el gran abrazo que me dieron en la llegada.

Y volviendo al principio, este Maratón es un gran homenaje de mi parte para ese gran corredor que un día me demostró que puedes conseguir todo lo que te propongas.

Un saludo para todos.
César Leboso Ferreiro.

4 comentarios:

  1. É sempre moi emocionante ler a crónica da primeira maratón. Parabéns por comprender que a meta só agardaba por ti, que só ti es o campión. Impresionante entrada no estadio. Saúdos desde o CA Panadeía de Osedo.

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  2. Juan (Esprintes Ourense)6 de diciembre de 2011, 17:59

    ¡Gracias, Benito! Sí, gracias a Benito tenemos un MARATONIANO más en el ESPRINTES OURENSE. Gracias, Cesar, por esta gran crónica y por ese gran carrerón y gracias, Cesar, por la parte que me toca.

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  3. Yo empece està gran aventura cuando perdi a uno de mis grandes seres queridos y desde ese momento todos mis retos, todas mis metas, todos mis sacrificios se los dedicò a MI GRAN HERMANO, por què sè que desde el cielo esboza una sonrisa de satisfaciòn y orgullo y tambièn sè,Cesar, que Benito esboza la misma sonrisa de orgullo hacìa ti. Tan solo puedo darte mi màs sincera ENHORABUENA CAMPEÒN, por ese gran maraton y por la dedicaciòn a los luchadores que nos abandonaron muy pronto. Un abrazo de corazòn.

    BEGOÑA DONIZ

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  4. Gran crónica César.

    Enhorabuena tanto por la gran marca obtenida, como por todas las sensaciones que seguro has sentido antes, durante y después de correr tu primer maratón.

    ÁNGEL PUMAR

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