jueves, 21 de abril de 2011

Maratón Popular de Madrid 2011, por Jesús C. Quintas Barros

Por Jesús Carlos Quintas Barros.

5:45 a.m. Suena el despertador. Obviamente me hago un poco el remolón hasta que vuelve a tocar por segunda vez... se quedaban las sábanas pegadas (no había muchas ganas por madrugar, pero había que hacerlo). Una tercera vez suena el despertador y, con ayuda de mi mujer, consigo levantarme.

6:00 a.m. Después de desperezarse un poco, me tomo el desayuno, ni muy fuerte ni flojo. Prácticamente seria lo único que comería hasta acabar el maratón a las 14:00 p.m. Normalmente durante las competiciones no suelo comer nada, a veces en algún triatlón de larga distancia o prueba por montaña, en el resto nada de nada.

Después del desayuno empiezo a prepararme, con la vaselina por todos los sitios de mayor roce. Acabo de uniformarme y, antes de marchar con mi hermano Álvaro a la salida, tuve varias visitas al servicio. Serían los nervios, la impaciencia. Pensé que no podía tomar la salida en la carrera.

7:45 a.m. Salimos de casa camino a la parada de taxis, tan sólo nos llevo unos 10 minutos. ¡Qué gusto recorrer Madrid a esas horas prácticamente vacía!, el taxista nos preguntó cuál sería el recorrido ya que tendría que tomar rutas alternativas para continuar con su trabajo.

8:00 a.m. Llegada a Paseo Recoletos y, antes de ir a dejar la bolsa para el guardarropa, hacemos una pequeña parada en las letrinas puestas para desahogarse un poco más, en ese momento no había casi cola, ni contaros cómo estaban unos 45' más tarde.

8:15 a.m. Nos dirigimos al punto de encuentro con los compañeros de Correr en Galicia que también se habían acercado a correr un poquito por Madrid. Allí nos encontramos con Banderas, Khene, Rubenigui y Govi. Saludos, consejos acerca del recorrido por parte de los más veteranos, ánimos y cada uno a lo suyo. Aún teníamos que dar un pequeño trote para despertar bien nuestro organismo ya que como calentamiento no serviría de mucho, porque luego estuvimos unos 20' esperando para salir.

8:45 a.m. Nos situamos en la salida. A la derecha se situarían los que corrían los 10 km y a la izquierda los que correríamos un poco más. Los cajones no existían, era como en la Vig-Bay (carteles indicando los tiempos pero nada más). Los globos se situaron en la zona de calentamiento de los élite. Luego ya nos dejarían pasar a todos. Mientras esperábamos impacientes por la salida nos distraíamos con los paracaidistas. 

9:00 a.m. Se da la salida, pasaron unos 6' hasta que nos pudimos mover. Aquí el chip estaba colocado en el dorsal. La verdad es que tardamos poco en salir, con lo cual me dio que pensar... o que estábamos bien colocados o que la gente salió con demasiada prisa. Los primeros metros fueron para buscar un hueco entre la gente para hacer la parada técnica.

Primer km. Nos salió sobre los 7'. Los primeros 5 km pican un poquito para arriba con lo cual había que ir tranquilos y no cebarse mucho ya que me quedaba bastante camino por delante.

Mirase para donde mirase había corredores por todos los lados, de momento estábamos entremezclados los de la marea naranja y la marea verde (por el color de las camisetas; naranja … 10 km. Verde….. maratón), aunque yo iba con la equipación de mi equipo, los Esprintes Ourense. Antes de llegar al Bernabéu ya venían de vuelta los primeros clasificados de la carrera corta, ¡cómo le dan!.

Llegamos al Bernabéu y allí nos separaban de nuestros colegas de la carrera corta. Aplausos de ánimos para los del maratón y aplausos de los maratonianos en agradecimiento a esos ánimos: Bonito detalle. Continuamos con nuestro correr. Lo que me agobió un poco fue el ver indicado cada punto kilométrico, de uno en uno. Pero al mismo tiempo mi cabeza me puso metas cortas para no ir comiéndome el coco con esos kilómetros. Mis metas empezaron a ser cada 5 km. Sobre el kilómetro 12 pillo a los globos de 4:30. Los paso y continúo a mi ritmo, intentaré ir por encima de ese tiempo hasta donde pueda.

Km. 14. Primer punto donde tendríamos nuestra animación particular. Allí estaban esperando mi mujer, los peques y mi cuñada. Se agradece un montón ese apoyo. Pero para nada desmerece todo el ánimo que nos dió la gente a lo largo del recorrido. En la puerta del Sol fue impresionante, muchísima gente y sin parar de animar.

Medio maratón. La paso en 1:55 por mi reloj. Voy bien de sensaciones y aguantando el ritmo. El calor ya aparece pero, como corre una brisilla, vamos aguantando bien. Poco antes de la media estaba nuestra animación particular. Me paro a darles un abrazos y besos y recibo más ánimos.

Recargamos fuerzas hasta el siguiente punto de encuentro kilométrico que habíamos acordado el día anterior.

No pudimos pasar por delante de la Almudena ya que nos hicieron bajar por el túnel, con lo cual se produjo un pequeño cambio de temperatura. Lo pasamos cantando y animándonos. Al salir del túnel nos callamos y dejamos que nos siguiese animando el público allí congregado.

Sobre el km. 25 pillamos a los globos de 4:00, con lo cual me da buen subidón y confiando en aguantar ese ritmo, sabía que si en algún momento pinchaba podía pillar el ritmo de esta gente para llegar a meta.

Entramos en la peor zona del recorrido, donde sufrí y cambia la estrategia. La Casa de Campo es algo pesada y fea, sin casi público durante el recorrido, nada más que en la entrada y en la salida. Ahí pincho y empiezo a caminar un poco, se empezaba a esfumar el sueño de llegar por debajo de las 4 horas. Al salir de la Casa de Campo tenemos un repecho bastante fuerte pero, al ver tanta gente animando, me recupero y la subo sin problemas, veo que tengo fuerzas. Con lo cual la táctica a partir de ahí sería, caminar en las subidas y trotar el resto. 

Km. 34. Tercer punto para la animación particular. Una alegría verlos en el recorrido. Recompone mucho las fuerzas, quería que me viesen corriendo, pero me pilló en una subidita con lo cual me sacaron la foto caminando.

Voy bien. Los globos de 4 horas ya me habían pasado y no pude aguantar su ritmo (luego me comentaron que entraron por debajo de lo que marcaban sus globos, cumplieron con creces).

Los kilómetros ya no son kilómetros, unos se hacen muy largos y otros más cortos. Ya no suman, empiezan a restar y el objetivo se va acercando poco a poco. Llegamos a Atocha y a partir de ahí viene la gran subida. Ya estamos al lado del Retiro, se oye la megafonía, pero por ningún lado veo el punto kilometro 41, hasta que por fin lo veo y empiezo a tener un subidón tremendo. Llamo a la familia para decirle que ya quedaba menos, sabía que estaban en meta esperando, casi no puedo articular palabras. Ahora sé que llegaría y bastante entero.


Parque del Retiro. Entro en la recta final, pica hacia abajo, con lo cual es más llevadero, pero ¡qué largo se hace!. Veo a la familia, allí estaban esperándome y los niños deciden acompañarme hasta la meta. Qué BONITO entrar con los niños, la pena fué no poder entrar con mi mujer, hubiese sido todavía más BONITO, quedará para otra ocasión.

Al final mi reloj marcó 4:09:28. Un tiempo mejor de lo esperado. Los entrenos y sacrificios de la familia dieron buen resultado.

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