jueves, 14 de abril de 2011

Carrera del Alto Sil

Por Oscar del Campo.

La carrera imponía cierto respeto por lo que la preparación y, sobre todo la puesta  a punto y motivación, fueron diferentes (buenas).

No había hecho muchos km (más bien ninguno) por monte... o sea que el medio, aunque no me era extraño, pues lo tenía medio olvidado. Sin embargo las últimas semanas había hecho suficientes km como para afrontar la carrera con ciertas garantías. Las dos semanas antes de pista en Coruña sólo cayeron 20 km cada semana. La siguiente semana subí a 77 y la anterior a Alto Sil fueron casi 60. Viendo esas cifras, no había duda de que terminaría sin problema, pero quedaba decidir el ritmo de carrera.

Así las cosas, a las 4:30, sin necesidad de despertador (ya me había despertado cada hora en punto desde las 12:30 que me había acostado), estaba en pie y preparando un "copioso" desayuno. A diferencia del trail de Moaña aquí sí que desayuné, sobre todo porque lo hacía más de 4 horas antes de empezar a correr (necesito mínino 3,5 - 4 horas para hacer la digestión tranquilo). El desayuno a base de cereales, café y media barra de pan integral con aceite de oliva.

A las 5:15 recogía a Carlos Muradás (uno de los otros "cabra" del club).


Salimos con tiempo, mejor esperar allí que ir apurados, además que había que hacer algunas paradas técnicas. El viaje sin novedad, algo de niebla, pero poca cosa. Aún no eran las 7 y llegábamos a Ponferrada, donde hicimos una paradita para tomar un último café y comprar algún suvenir.

Con calma salimos hacia Villablino  y, antes de las 8, ya estábamos aparcados y recogiendo el dorsal.


Aunque hacía frío (alrededor de 0ºC) ni una nube manchaba el cielo azul que nos prometía un día de calor y montaña. Muchos corredores estaban desayunando y nosotros aún le tomamos un trozo de bizcocho.


Sobre las 8:15 de la mañana nos dirigimos al parking improvisado en una finca al lado de la salida. Allí, después de una última descarga de líquidos, nos terminamos de preparar y nos dirigimos a la salida.

Con un poco de retraso y después de pasar por la cámara de llamadas, nos encontramos en la cuenta atrás para la salida al lado de Faraón (magnifico puesto 44 creo) y Can-oso (poco más de 3 horas) y... 5, 4, 3, 2, 1... y allá vamos: III carrera alto Sil.

Tanto Carlos como yo, salimos con una camiseta debajo de la del equipo, yo manga corta aunque con manguitos, los cuales encontré muy útiles. La verdad es que el día parecía que iba a ser calentito, pero desconocíamos si habría zonas de sombra que nos dejasen "helados" en algún momento que tocase "andar". Los primeros 4 km de subida continua; alternamos correr con andar y trotar... muy suave, sin muchas pretensiones excepto acabar por debajo de 4 horas.

Carlos, debido a la falta de entreno de estas últimas semanas y su dolor en el pecho, me comenta que también se lo va a tomar con calma, con lo cual decidimos ir juntos y disfrutar de la carrera.

Llegamos a la primera cumbre y bajamos 1 km hasta el primer avituallamiento liquido: km 5. Comentar que tanto Carlos como yo llevábamos hidratación propia y algún que otro gel. Carlos su mochila y yo mi cinturón con dos bidones.

Del km 5 al 9 empezamos a notar calor y ver que apenas hay sombras, por lo que empieza a sobrar la ropa. La bajada es bastante rápida, Carlos se distancia unos metros y yo lo sigo intentando no forzar demasiado. Al final Carlos en esta primera bajada tiene que esperar unos segundos por mí. La verdad el cortafuegos de tierra era bastante pronunciado.

Km 9: llegamos a Paramo del Sil, (donde luego nos ducharíamos) y allí primer avituallamiento sólido. Paramos unos minutos y quitamos lo que nos sobra (manguitos, guantes, camiseta interior) y lo guardamos en las mochilas. Ya un poco más frescos salimos para empezar a subir sin prisa pero sin pausa al Puerto de Primout. Evidentemente alternamos andar con correr, tratando de guardar fuerzas y poniéndonos a andar a ritmo alto antes de que fuera imposible correr.

En menos de 2 horas coronamos el puerto (1:50), nuevo avituallamiento líquido (Muradás pilla una glucosa y a mí me preocupa que le pueda dar un bajón luego, pero no sucedió).

Este año la novedad era que desde el puerto no se bajaba por el sendero-camino, sino que se descendía por una increíble bajada técnica de 4 km que terminaba en el segundo avituallamiento sólido en Primout. Esta bajada, sí que la disfrutamos. He de reconocer que ya estaba caliente (muscularmente hablando, tobillos, etc., no como en la primera) y los apoyos eran más propicios, ya que a pesar del fuerte desnivel, existían piedras y pizarras que permitían buenos apoyos).

Pille por sorpresa a Carlos que como un loco bajó detrás mía. La verdad es que bajamos pero a cañón... sin parar íbamos cantando “derecha”, “izquierda”, el lado por el que adelantábamos uno tras otro a  unos 15 o 20 corredores hasta llegar al final donde un montón de ramas bajas y troncos hacían difícil pasar sin agacharse.
Posiblemente han sido los 4 km que más rápido y técnicamente  haya bajado en una carrera. La verdad llegábamos pegaditos a Primout y con un subidón increíble. Evidentemente el desgaste muscular de cuádriceps lo íbamos a pagar más adelante, al menos yo.

Desde Primout a Braña de Santa Cruz (siguiente control y avituallamiento líquido) personalmente lo paso.... regulín (jeje). Durante varios km pisamos barro y río sin parar.
En tres ocasiones resbalo y de milagro no aterrizo, gracias a que me doy equilibrado. No paramos de meternos en el río y en barro, pero en el río al pisar a veces la piedra donde se apoya... ¡¡¡se mueve!!! He de decir que la gélida agua del río se agradecía en las articulaciones inferiores para relajar el calentón de la bajada.

Ya por fin... una piedra se mueve de más, y  ¡ploffff!, acabo con el trasero en el río. Sin daños aparentes me levanto y sigo por el barrizal (a todo esto y en todo momento Carlos sigue a mi lado). En esa misma zona (esos 3 km dieron para mucho), piso mal y el tobillo se me dobla por completo. Paro un segundo por el dolor, pero por suerte, parece que el golpe fue limpio y elástico... tras un par de minutos cojeando y pasar por el río para darle un poco de frío... empiezo a olvidarme del susto.

Ya desde Braña volvemos a subir hacia el último pico (la Collada) y allí el penúltimo avituallamiento líquido.

En la subida noto la rodilla un poco dolorida , posiblemente por el resbalón y doblada de tobillo o por la caída de culo en el río.

Subiendo nos encontramos con un  atleta del red Trail que viene de un parón de 4 meses por una lesión después de la Transalpine, con el que charlamos un rato... (estamos rozando ya las tres horas de carrera). En esta subida y por si acaso me tomo uno de los geles que llevaba. Comentar también que en todos los avituallamientos bebí isotónica y tomé plátano, frutos secos y alguna barrita de cereales.

Ya en el alto nos quedan 4 km de bajadas.... muy engañosos. Esta última bajada, aunque no tan técnica, se convierte en muy dura por el cansancio acumulado y la falta de fuerzas en los cuádriceps. Pese a ello y viendo que podemos bajar de las 3:30, empezamos a bajar con fuerza y arriesgando quizá de más... pero... Oscar vuelve al suelo: esta vez, no sé cómo, se me va el pie izquierdo y marcho de morros para aterrizar con la rodilla izquierda y la tibia, al momento ruedo y gracias a eso la cosa queda en un susto. Otros 2 minutos para evaluar daños y volvemos a correr. Al final no era todo bajar y de hecho en  el último momento se sube por la carretera hasta el pueblo para luego bajar por el mismo sitio de la salida.

Así, en 3:35, entramos en meta Carlos y yo, entre los 200 primeros (creo) de unos 380.

Luego viaje en bus para ducharnos, vuelta y paellita rica, rica, rica...


Y hasta aquí la crónica.

Ahora comentemos sobre la carrera.
- Un pueblo que se vuelca con la carrera ¡de diez!.
- Una organización muuuy buena, a pesar de sólo llevar tres ediciones.
- Los km marcados, imposible perderse.
- Avituallamientos 5 estrellas, sabedores de la dureza de la prueba.  Además del de meta, 6 avituallamientos líquidos (a base de agua, isotónica y glucosa líquida) y 3 sólidos (plátanos, sandía, pera, naranja, manzana, frutos secos, barritas...).

En fin, una gran carrera a la que acompañó un día de primavera increíble.

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