viernes, 16 de abril de 2010

Crónica Esprintes de la Vig Bay XI EDICION 11-04-2010

¿Qué decir?, todo empezó hace mucho tiempo, cuando Felipe anunció a bombo y platillo que ya estaba anotado al Vig-Bay, sin saber tan siquiera si lo podría hacer como bien reconoció él mismo en ese mismo momento.

Tito ya encendió la mecha y ya empezó a prepararse. Hablaba de planes de treinin pero al final sólo quedó en preparación psicológica para la carrera ya que como bien dice: "Gracias a la acumulación de trabajo en los últimos meses, no he podido entrenar en toda la temporada. Gordo y lento he estado en la línea de salida de más de quince carreras."

A Pablo, le dió por la coña de criticar, eso sí de forma saludable, la carrera, aunque al final reconoció su verdadera pasión por esta prueba.

A Óscar, le daba un poco igual ya que nunca se manifestó de forma clara sobre la misma.


Hugo nunca tuvo clara su participación, el amor y las almejas acabaron con él y pronto se dió cuenta de que no estaba preparado para el Vig-Bay.

Y así fueron pasando los días intentando entrenar de la mejor manera posible.

Y llegó el gran día en el cual, para ir calentando motores, Felipe y Pablo ya estaban contentos por la gloriosa victoria la noche anterior de su equipo el F.C. Barcelona sobre un mediocre Real Madrid C.F. en el campeonato de liga. Seguimos después de este pequeño inciso, que sino lo escribo reviento.

Óscar y Felipe, se habían ido a pasar el fin de semana con la familia a Playa América y Bayona respectivamente. Pablo llegó el mismo día de la carrera en compañía de Jose María y preguntando por Tito que no aparecía por ningun lado. Tenía pensado pasar el fin de semana en Playa América pero al final se tuvo que volver el sábado a Ourense y llegar justo para la carrera.

La primera actividad fue la foto de la kedada con los demás correlegas de Correrengalicia junto a la fuente de los peces... que ni nos pusimos en la fuente y algunos ni vieron los peces. Durante este rato echamos unas parrafadas con los corredores mientras Pablo iba a cambiarse de ropa.


Día de sol, de mucho sol y calor... y los Esprintes inde nai, casi al completo (Hugo no estaba en condiciones, muy a su pesar).

Nervios en la salida que hizo que hasta Pablo perdiese el dorsal, y menos mal que le dieron una copia en el stand de retirada de dorsales. Óscar hace varias visitas al pinar, sin conseguir su objetivo.

Óscar y Pablo se sitúan adelante, al final del cajón 1:25-1:35. Su objetivo, bajar de 1:33 y 1:38 respectivamente.

Felipe y Tito, fieles a la normativa internacional de las buenas maneras, se colocan al inicio del banderín de 1:45. Craso error.

Es la segunda vez que, en esta carrera, se colocan banderines o cajones de salida. En principio lo hemos respetado, pero la idea es no volverlo a hacer si la mayor parte de los participantes se pasan los cajones por… el forro. Spain is different y así nos irá. Dios no lo quiera.

Intuimos la salida porque, realmente, no oímos nada y, después de una andaina (de 1'20" para Pablo y Óscar y casi 3' minutos hasta llegar al arco de salida, para Felipe y Tito), tratamos de correr de la forma más normal que podemos. No lo conseguimos hasta el km 2.


Felipe y Tito corren en zig-zag, haciendo continuos cambios de ritmo para alcanzar posiciones de 5 min./km. Pablo y Óscar, cabreados por el lamentable espectáculo de los cajones, tratan de coger un ritmo por debajo de 4'30", cosa difícil debido a la cantidad de gente que iba en plan pachanga.

El calor aprieta. Óscar se va separando de Pablo y engancha con los "Afilados", Pablo no quiere arriesgar y, a pesar de que los tiene a vista a escasos 15 metros hasta llegar a la cuesta de Canido, donde a partir de ahí trata de coger un ritmo de 4'40", no quería forzar por el tema de sus molestias en la espalda. Óscar se va marcando un ritmo en la subida de Canido a casí 4'15", que trata de mantener.

Tito empieza a sentir el gemelo izquierdo un poco atenazado pero se encuentra bien. Felipe a su lado, dando ritmos y tiempos de su fore. Creen que van a conseguir su objetivo: la "bromita" del sprint en Baiona al que se habían retado días antes y era un aliciente más para disfrutar de una carrera grande. Tito se siente como un corredor en una etapa del Tour. Parafernalia, ambiente, logística, cámaras, público… se lo recuerdan. Van controlando el ritmo de 5' el kilómetro hasta la playa del Bao, incluso por debajo del ritmo. Felipe se da cuenta, antes de abandonar Samil, que le iba a costar correr, pues ya tenía demasiado calor y, después del puente del Lagares, le daba la sensación de que no le apetecía correr, no estaba motivado… y eso que la semana fue de un nerviosismo extremo por la proximidad de esta carrera. Antes de la cuesta de Canido aflojan un poco y suben “paseniño”, muy despacio, para afrontar el siguiente tramo que sigue picando para arriba.

A partir de ese momento Felipe y Tito se separan, Tito se queda con pena, por la cenita en los Abetos, que tanto anhelaba, y ve como Felipe, majestuoso, mantiene su ritmo majete mientras se pregunta si habrá alguien en Baiona cuando arribe, si es que arriba, y no se tiene que subir al coche escoba.

Felipe empieza a marcar ritmos de 5'30" que le cuesta rebajar. Hasta la bajada de Playa América consigue normalizar su ritmo en 5'15" aunque ya ha perdido bastantes minutos.

El pelotón multicolor serpentea buscando la sombra. Las niñas y niños de los avituallamientos de agua y esponjas no dan abasto. Se acaba el chafardeo, la peña corre en silencio.

Llegando al km. 9, a Tito le salta un muelle de la suspensión, provocándole un fuerte dolor en el gemelo izquierdo. Se acabó lo que se daba. No pregunten por qué pero, siguió corriendo, lentamente, pero corriendo. Consiguió llegar a Playa América, donde su familia obtuvo estas patéticas imágenes. Hay fotos que no deberían hacerse.




Si en la foto superior vemos a Felipe corriendo con gracia y estilo, en la inferior aparece Tito, desnortado que es observado por su familia mientras piensan cosas que son mejor no decir aquí.

A partir de entonces, el dolor de Tito se fué pasando y e´se fué despertando. El haber corrido tan despacio le había dado un respiro y, poco a poco, aceleró el paso.

¿Y que pasó con Felipe?, pues llega a Playa América y el fore comienza a pitar como un condenado. Lo mira extrañado porque no hay paso por km, y resulta que es el aviso del pulsómetro, que ha sobrepasado las 185 ppm. Y la verdad, no le extraña, iba super acelerado desde el principio. Viendo posteriormente los datos en el ordenador, desde el km 5 ya sobrepasó las 170 ppm y anduvo todo el rato en ese rango: 170 – 180. Ante este suceso, y viendo como las ambulancias iban y venían a todo meter, decide relajar mucho su ritmo. Le adelantan mogollón de corredores, adelanta a otros tantos que iban caminando. Le alcanzan Maricarmen y Sandra del Burgas y le animan a seguirlas. Imposible. Le dicen que lo importante es que no se pare. Imposible. Comienza a caminar para bajar pulsaciones mientras las ve alejarse. También se encuentra con Enrique (Tartaruga), que hace lo propio: alterna el correr con el caminar.

Cosa diferente fue ver a corredores tirados, atendidos por ambulancias que pitaban con cada vez más frecuencia. No queremos ser hipócritas, pero nos alegramos por no ser uno de ellos, es más, por ejemplo a Tito, no le daban pena, porque pensaba que él sí daba pena, y a mucha gente. Bromas a parte, Tito le pidió a Dios que ninguno estuviese grave.

Felipe, mientras, miraba todo el rato para atrás para ver si llegaba Tito y, por lo menos, podían hacer juntos la llegada a meta. Sigue como puede hasta el último kilómetro donde una chica de buen ver le dice: “¡venga! Que sólo queda 1 km!” le agradece sus ánimos pero la mira como diciendo:  ya lo sé… pero no puedo más…” En esto le alcanza Jorge, un chico de Ourense que conoció el año pasado en esta misma prueba y que se asombra de verle allí, caminando. Se une a él y saca fuerzas de donde no las tenía para que pudiesen llegar juntos a meta. Como no tenía a Tito para el sprint, le dice a Jorge si echan uno. Lógicamente pensó que le iba a decir que NO, y el muy jodido le dice: vale, venga”. No sabía exactamente cuánta distancia quedaba, poca seguramente, unos 50 m. aseguro VOLÓ hasta la meta. Pulsaciones disparadas al llegar, mareo, arcadas... y en unos segundos ya se calmó.

Lo peor es que a sólo 30 segundos entra Tito, esprintando ante el estupor de más de uno que le dice, “pero a dónde vas a estas horas” y, como siempre, cruza la línea mientras siente… "una extraña y dulce sensación." Les dió una rabia terrible el no haber coincidido para su pique. Y Felipe lamentó no haber esperado por Tito en aquel tramo del km 9, porque seguramente hubiesen ido de otra manera e incluso Felipe no se tendría que haber parado. Tito se va para no herir más y… se mete en el mar.

¡Y nos hemos olvidamos de Óscar y Pablo!

Una vez pasada la cuesta de Canido, Óscar empieza a sentir malas sensaciones. Sólo quiere beber, no se encuentra cómodo, por momentos contempla el retirarse, pero de verdad. Jamás soportó el calor, y posiblemente corriendo sea el peor deporte para soportarlo, en muchos otros puedes tomar aire, relajarte unos segundos... aquí no. La salida a 4'40" por culpa de la gente tampoco ayudó. Llevaba 3 km y respecto del ritmo objetivo había perdido ya casi 1 minuto. Quizá igual se equivocó al darle caña subiendo hacia Saians: subió deprisa, por la sombra, pero al llegar arriba llegó el suplicio. Sólo pensaba en agua, beber, esponjas,... si en el 20 no llega a haber agua, se para allí mismo... tenía escalofríos del calor... y al final su ritmo cayó a 4'45" los ultimos kilómetros. Eso sí, el sprint  lo hizo por equivocación ya que en vez de 1h 37'vió en el cronómetro de la línea de meta 1h 33" lo que le animó a realizar un sprint como vemos en la foto siguiente:

Y a Pablo ¿qué le ocurrió?, pues tan tranquilo a un ritmo medio de 4'40", hidratándose bastante bien. Aunque, al llegar al punto crítico de Playa America, de repente, a pesar de no notarse cansado, se queda sin fuerzas en las piernas. Con muy malas sensaciones a partir del km 16, empieza a subir su ritmo hasta 5' y luego 5'20". Empieza a jurar en aramero, le adelantan un montón de corredores, pero él va a su ritmo decadente, tranquilo, pero jurando en arameo. De hecho, con su semblante tranquilo, entra en meta... jurando, eso sí, en arameo por lo que fue y pudo haber sido.



Al final, ninguno de los cuatro Esprintes inde nai estábamos del todo contento; queríamos bajar nuestras marcas pero, el sol, el calor y demás avatares nos lo habían impedido... a Óscar, a Pablo, a Felipe, a Tito y a casi 3000 corredores más.

Así fue nuestra participación en el MM Vig-Bay del año 2010 y así os lo hemos contado. Volveremos.

3 comentarios:

  1. Muy buena cr0nica chicos .....sois unos luchadores sois ..Los Eprintes in de nai aunque faltaba un,,,,Saludos amigos

    Moran

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  2. Anda! ahora somos Eprintes... eso me suena a e-moción... e-mail... e-factura... jajajajaja. Gracias Morán, más que luchar, nos intentamos divertir, como todos... ya sabes.

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  3. Perdon por esa ese jejeje,,,la verdad que mal no suena.
    Saludos

    Moran

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